La medida establece un plazo de seis meses para que los propietarios de sepulturas familiares y personales coordinen el retiro de estructuras construidas sobre las tumbas, conforme al reglamento interno del recinto.
La medida busca proteger la salud de la comunidad, debido a las condiciones generadas por las recientes inundaciones. Actualmente se realizan labores de drenaje en el anfiteatro, para posteriormente avanzar en trabajos de limpieza y desinfección del recinto.