Vecinos y comerciantes de Angol acusan que los trabajos no han resuelto los efectos del abandono de las obras principales, paralizadas tras la quiebra de la empresa contratista.
A más de dos años y ocho meses del inicio de las obras de reposición de la Avenida O’Higgins, vecinos y automovilistas continúan enfrentando serios problemas de tránsito, polvo y afectaciones al comercio local. La faena, iniciada el 27 de julio de 2020, fue abandonada tras la quiebra de la empresa Claro Vicuña Valenzuela, que dejó los trabajos con un 74% de avance.
Las obras quedaron paralizadas por dos meses y medio hasta que, en enero de este año, comenzaron trabajos de mitigación a cargo de la Sociedad Constructora Socem Ltda., contratada por Serviu. Sin embargo, estos trabajos no han logrado resolver los problemas que afectan desde hace años a residentes y locatarios, especialmente entre las calles La Paz y Chacabuco, donde las polvaredas provocadas por la intervención han sido persistentes.
TRÁNSITO REDUCIDO Y DESVIOS
La avenida sigue con tránsito restringido en varios tramos. A comienzos de marzo, entre La Paz y Campos de Marte, se suspendió completamente la circulación por nueve días, generando congestión en calles alternativas como José Luis Osorio al norte y Los Boldos al sur. Inicialmente, el corte estaba autorizado por un mes, pero gestiones municipales y la presión vecinal aceleraron su reapertura parcial en dirección oriente-poniente.
TRABAJOS PENDIENTES Y CRÍTICOS
La empresa a cargo interviene la avenida entre La Paz y el Puente Lafón, además de puntos clave como las intersecciones con Harold Geissbühler, Jerusalén, Alto Nahuelbuta, Alberto Larraguibel y Las Palmeras. Allí persisten los sectores más críticos, por lo que se priorizó la pavimentación y la instalación de colectores de aguas lluvias antes del invierno.
En un comienzo, se consideró aplicar una capa de cemento básico como medida temporal. No obstante, se resolvió realizar una pavimentación definitiva con estándares técnicos vigentes, lo que ha extendido los plazos y la incomodidad de los usuarios.
Para muchos vecinos, las obras de mitigación, que implican una inversión superior a los 526 millones de pesos, también requieren ser mitigadas, debido a sus efectos colaterales y a la incertidumbre sobre la finalización de la avenida.

