Profundo pesar causó el fallecimiento de Fuad Sebastián Yanine Samur, antiguo y conocido comerciante de Angol, quien murió a los 78 años producto de una dolorosa enfermedad. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona amable, muy conversadora y profundamente ligada a la Iglesia Católica.
Su deceso se produjo pasadas las 14 horas del jueves, generando gran conmoción entre los comerciantes del centro de la ciudad, especialmente en el entorno de calle Lautaro, donde por años atendió personalmente en su local “Casa Yanine”. Allí, con su trato cercano y cordial, recibió a numerosos clientes, muchos de ellos provenientes del sector rural.
Nacido el 16 de noviembre de 1943 en Traiguén, fue hijo de Miguel Yanine y Angelina Samur. Llegó a Angol a los seis años y formó su vida familiar junto a Lucía Ayub Cafena, con quien tuvo cuatro hijos: Samir, Carolina, Pablo y Abraham. Su familia destacó su lucha incansable contra la enfermedad, su fortaleza y deseo de salir adelante, pese a no haber logrado superar el cuadro que lo aquejaba.
A pesar de su físico imponente, compartido con su hermano Miguel, quienes lo conocieron resaltan su calidez, respeto y humildad. Era una persona de buen trato con todos, sin distinción de condición social.
Fuad Yanine fue también un fiel asistente a las misas dominicales y solía recorrer el centro de la ciudad a diario, incluso durante los momentos más difíciles de la pandemia, buscando siempre un momento para respirar aire fresco y compartir con conocidos.
Sus restos fueron velados en la parroquia Inmaculada Concepción, templo al que asistía con regularidad y donde se realizó la misa fúnebre antes de su funeral, que tuvo lugar el sábado en el Cementerio Municipal de Angol. Familiares, amigos y vecinos se congregaron para despedir a quien fuera una figura entrañable de la vida comercial y comunitaria de la ciudad.

